Centros Arqueológicos
MORAY

REFERENCIA HISTÓRICA
Existe muy poca información sobre Moray en los documentos cronísticos de
los siglos XVI y xvn, El cronista Pedro Pizarro hace mención a este
monumento con el nombre de Moray, así como el cronista Waman Poma de
Ayala habla sobre el Ayrnuray. Sin embargo existe información oral sobre
la existencia de grupo étnico de los "Maras" que refieren los pobladores
de la zona.
La presencia de grupos sociales Pre-hispánicos en el
valle Sagrado de los Inkas y la zona de Maras, esta testimoniada por los
primeros asentamientos humanos entre los que destacan el sitio conocido
como Paqallamoqo. Con presencia dé material cultural desde el formativo
(Chanapata y Paqallamoqo).
Así mismo en la zona se hallo indicadores cerámicos
del Horizonte Medio como fragmentos de cerámica de estilo Wari y
Qotakalli en las proximidades de la zona arqueológica como en los sitios
de Cuevamoqo, Intiwatana, Wanin Marka y la quebrada de las Kachirakay
(Salinera) con presencia de numerosas tumbas de planta rectangular y
circular.
Inmediatamente anterior al surgimiento del estado
Inka, en la región hubo grupos sociales organizados políticamente en
señorío y confederaciones, entre los importantes se puede citar a los
Kuyusuyus y Anannakas. Estos últimos integraban un territorio bastante
extenso que controlaban Chinchero, Maras, Soqma, Ollantaytambo y la
Cuenca de Patakancha y las proximidades.
Uno de los adoratorios importantes del Periodo
Intermedio Tardío fue sin duda Aywayro "Cheqoq" (Rostworoski 1982: 35).
Que es una montaña con rocas en la cima, próxima a la población de Maras.
Así como el templo de Tiobamba de origen colonial, ambos establecidos en
espacios religiosos Pre-hispánicos de intercambio entre diferentes pisos
ecológicos y regiones, fundamentalmente entre el altiplano, selva y el
Valle sagrado de los Inkas, donde se intercambiaban maíz y sal con coca
y otros productos de la selva así como lana, charqui y otros recursos
altiplanicos que hasta la actualidad persisten pero en decadencia.
Los enfrentamientos entre los Inkas y Ayarmakas
debieron ser cruentas y decisivas para los fines del emergente imperio
Tawantinsuyano, venciendo finalmente y sometiendo a las etnias Ayamiakas,
estuvieron en vías de un nuevo Estado prístino paralelo al Valle del
Cusco, pero lamentablemente se interrumpió por acción de los Inkas.
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